De nuevo, decidimos celebrar el fin de año 2017 en Cantabria. Tras más de 400 Km. desde Alfajarín (Zaragoza), llegamos a la localidad cántabra de Suances.

Una vez instalados en uno de los apartamentos "El Caserío", salimos a dar un paseo para inspeccionar los alrededores y contemplar  un maravilloso atardecer, lo que aprovechamos para  hacer las fotos que puedes ver a continuación

 

Sábado, 30 de diciembre. Amanece un día precioso cielo despejado y casi 20 grados de temperatura. Nos vamos de excursión para todo el día. Primero visitamos un bosque de secuoyas a unos 30 Km. de Suances . Un breve paseo por el bosque contemplando esos  enormes árboles que si bién no son autóctonos de la zona, sabemos que los plantaron para madera y como afortunadamente no los talaron, ahi estan para disfrute de los visitantes. Ademas el acceso esta perfectamente acondicionado para personas con dificil movilidad.

Tras un breve paseo por dicho bosque, nos dirijimos a la localidad de Bárcena Mayor, pueblo típico montañes perfectamente conservado ya que actualmente practicamente viven del turismo. y como no podía ser menos a la hora de comer elejimos uno de tantos restaurantes que existen en el pueblo donde un buén plato de judias con morcilla y chorizo y un buén estofado de ciervo nos dió la suficiente energía para seguir visitando la zona.

Tras una recomendación de las gentes del lugar visitamos el pueblo de Carmona, no tan visitado como Bárcena Mayor, pero muy bonito y más auténtico, ya que no es un sitio muy frecuentado por turistas. Tras una rápida visita por todo el pueblo, ya de vuelta para Suances, y a descansar.

Domingo, 31 de diciembre. Amanece algo nublado y con buena temperatura. Hoy nos vamos hasta Santillana del Mar, a tan solo 8 Km. A pesar de que ya habíamos estado varias veces, la cercanía desde Suances, nos invita a volver y de paso quedarnos a comer. Nos vamos a visitar el zoo de Santillana, y cuando ya casi estábamos terminando el recorrido nos vimos sorprendidos por una fuerte tormenta de lluvia y viento huracanado, lo que nos hizo salir pitando a recoger el coche y volver a Santillana donde comimos y de vuelta para el apartamento de donde ya no pudimos salir debido al temporal de viento.

Ya toda la tarde esperando las campanadas de fin de año, que como no podía ser de otra manera, celebramos por todo lo alto la entrada del nuevo año.